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Arranca julio con varios frentes abiertos que el mercado no debe perder de vista.

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El primero de ellos, la cruzada proteccionista del presidente de EEUU, Donald Trump, que está poniendo contra las cuerdas a las bolsas en los últimos meses, en los que se han multiplicado las tensiones comerciales que el propio Trump adereza con sus declaraciones en la red social Twitter.

Arranca julio con varios frentes abiertos que el mercado no debe perder de vista. El primero de ellos, la cruzada proteccionista del presidente de EEUU, Donald Trump, que está poniendo contra las cuerdas a las bolsas en los últimos meses, en los que se han multiplicado las tensiones comerciales que el propio Trump adereza con sus declaraciones en la red social Twitter.

"Los intercambios comerciales deben ser justos, no ir en un sentido único", publicaba el presidente estadounidense hace unos días. El temor a una guerra comercial abierta se ha prolongado después de que el Donald Trump anunciase nuevas restricciones a las inversiones extranjeras, que ha calificado de "depredadoras", mediante el fortalecimiento de un órgano ya existente, la Comisión para la Inversión Extranjera de Estados Unidos (CFIUS, por sus siglas en inglés).

Trump se decidió por esta opción tras un periodo de consultas en las que se llegó a valorar la prohibición de la inversión directa a empresas que tuvieran un 25% o más de capital chino, lo que hizo saltar todas las alarmas.

El objetivo es impedir que esas empresas asiáticas compren compañías estadounidenses en un sector clave como el tecnológico. Ello se suma a los aranceles a bienes chinos impuestos por EEUU en marzo y a los que se aplican desde mayo al acero y aluminio europeos, canadienses y mexicanos.

La geopolítica europea también marcará el devenir de los mercados este mes. En Italia, el pacto de coalición entre el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga Norte contempla un gran aumento del gasto, así como recortes de impuestos. Desde el equipo de Research de AXA IM señalan que esas políticas -con una rebaja considerable del impuesto sobre la renta y el pago de una renta básica universal- incrementarán el déficit público. "Incluso con el tirón económico a corto plazo que darían esas reformas fiscales, la aplicación de un programa de estas características probablemente retrase muchos años la reducción de la deuda pública bruta", algo que el país no puede permitirse.

Por fortuna, añaden desde la entidad, el presidente italiano, Sergio Matarella, parece dispuesto a actuar como contrapeso, mientras que las instituciones de la UE probablemente instiguen un cambio de rumbo. A ello se añaden unos lentos progresos en torno al proceso de Brexit

Cuidado con los emergentes

Los emergentes cotizan baratos, lo que les confiere atractivo, pero conviene vigilarlos porque son vulnerables. Algunos afrontarán pronto elecciones importantes -como Brasil-, mientras que otros acaban de hacerlo -López Obrador acaba de ser elegido en México, algo que el mercado ya descontaba-. Mientras tanto, otros países sufren dificultades por el frente económico, como Turquía y Argentina. Por ello, según explica Stéphane Monier, director de inversiones de Lombard Odier, es esperable "que la volatilidad persista en estos mercados los próximos trimestres", aunque sus fundamentales sólidos un ciclo joven juegan a su favor, añade.

Para los inversores, estas economías siguen representando una oportunidad, pero la selección es crucial en el panorama actual. Este tipo de países son especialmente sensibles al endurecimiento de las condiciones financieras en EEUU y al ascenso de las materias primas (en aquellos que no exportan petróleo). Las subidas de tipos por parte de la Fed pueden hacer que el dinero de los inversores vuelva a fluir hacia EEUU.

Fuente: eleconomista.es