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El vino, el aceite o las conservas, en el punto de mira

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"Hay un gran temor porque lo que está cuestionándose es la PAC (Política de Agraria Común) y si se impone un arancel a la aceituna es posible que se haga lo mismo con el resto", ha asegurado esta mañana Mauricio García Quevedo, el director general de la patronal FIAB (Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas)

La industria alimentaria española teme que al arancel aprobado a finales del año pasado por el Gobierno de EEUU a la aceituna negra española se extienda al resto de productos. "Hay un gran temor porque lo que está cuestionándose es la PAC (Política de Agraria Común) y si se impone un arancel a la aceituna es posible que se haga lo mismo con el resto", ha asegurado esta mañana Mauricio García Quevedo, el director general de la patronal FIAB (Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas). García Quevedo ha explicado que los productos que más se podrían ver afectados por el volumen de exportaciones al mercado norteamericano son el vino, el aceite o las conservas, entre otros.

La industria alimentaria española teme que al arancel aprobado a finales del año pasado por el Gobierno de EEUU a la aceituna negra española se extienda al resto de productos. "

Hay un gran temor porque lo que está cuestionándose es la PAC (Política de Agraria Común) y si se impone un arancel a la aceituna es posible que se haga lo mismo con el resto", ha asegurado esta mañana Mauricio García Quevedo, el director general de la patronal FIAB (Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas).

García Quevedo ha explicado que los productos que más se podrían ver afectados por el volumen de exportaciones al mercado norteamericano son el vino, el aceite o las conservas, entre otros.

El pasado mes de noviembre, la Administración norteamericana aprobó un primer arancel provisional del 4,47% sobre la aceituna negra española y, cuando se pensaba que Trump acabaría dando marcha atrás, en enero el Departamento de Comercio acordó establecer una nueva tasa adicional del 17,13% y de aplicación inmediata.

Todo ello a la espera de un expediente de investigación que concluyó el pasado lunes, y cuyos resultados se sabrán previsiblemente hoy, determinándose si estas tasas se mantienen o acaban retirándose. Todo indica que Trump no dará marcha atrás. Al revés, desde la industria del aceite californiana llevan meses presionando para que se fijen también tasas similares a este producto. Pero ni España, ni la Comisión Europea están dispuestas a permanecer calladas.

Si, tal y como parece, el Gobierno americano mantiene el impuesto, lo primero que hará Bruselas será presentar un recurso en primera instancia ante la International Trade Commission (ITC), la Comisión de Comercio Internacional. Una vez que esta se pronunciara, posiblemente a finales del mes de julio, es cuando Europa tendría que decidir que hacer. "Si la tasa se mantiene, se acudiría entonces a la Organización Mundial del Comercio (OMC)", explican fuentes comunitarias.

Bruselas es consciente de que si se grava la aceituna española, lo que se está cuestionando de fondo es la estrategia de ayudas y subvenciones públicas a través de la PAC (la Política Agraria Común) y no parece dispuesta a permitirlo. Sobre todo, porque hoy es la aceituna, pero mañana puede ser cualquier otro producto de la Unión Europea.

Y el castigo que supone para la exportación este tipo de tasas es muy severo. "Estos aranceles tienen un importante efecto directo sobre todo el sector de la aceituna de mesa de España, que ve amenazada la continuidad de una parte muy importante de sus exportaciones a un país tan relevante como Estados Unidos", ha asegurado Antonio de Mora, secretario general de Asemesa, la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa.

Cifras récord

Fiab ha presentado esta mañana, por otro lado, las cifras del último ejercicio de la industria alimentaria, un año en el que se han batido todos los récords. La producción se elevó hasta 102.313 millones de euros, lo que supone un 2,9% más que un año antes. Y las exportaciones alcanzaron los 30.650 millones, un 9% más, con lo que el superávit comercial se situó en 8.209 millones. Es un 8,6% superior al registrado en 2016. Las empresas españolas de alimentación y bebidas se consolidan así como el primer sector industrial de nuestro país, dando además empleo a 503.675 trabajadores. El número de ocupados ha subido en el último año un 5,3%. 

Fuente: eleconomista.es