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Las tensiones comerciales entre EEUU y China lastran de momento a Trump, que pretende equilibrar la balanza a base de sanciones y medidas proteccionistas

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China inclina la balanza a su favor y sitúa el déficit de EEUU, su primer socio comercial, en niveles récord: 375.000 millones de dólares

La asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial que se celebrará en Bali (Indonesia) del 8 al 14 de octubre abordará un asunto inevitable y a la vez de los más acuciantes en estos momentos: la escalada de tensiones comerciales y los efectos negativos que pueda tener la guerra comercial sobre la economía global. En el encuentro, está previsto que el Fondo presente sus nuevas y esperadas previsiones de crecimiento global, que situó en julio en una tasa del 3,9 % para 2018 y 2019, y que su directora gerente, Christine Lagarde, ya adelantó hace unos días que serán "menos brillantes".

La inquietud ha ido creciendo a medida que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha pasado de las palabras a la acción e impuesto multimillonarios aranceles a importaciones de China, a lo que Pekín ha replicado con gravámenes a productos estadounidenses. En septiembre, EEUU ya gravó las importaciones chinas por valor de 250.000 millones de dólares, y alertó de que estaba dispuesto a seguir hasta agregar aranceles a los 267.000 millones restantes de la balanza comercial con Pekín.

"Una cuestión clave es que la retórica se está transformando en una nueva realidad de barreras comerciales. Esto daña no solo al comercio en sí, sino también a las inversiones y la industria manufacturera, a medida que la incertidumbre sigue creciendo", recalcó Lagarde. Aunque la economía americana avanza con solidez gracias al importante recorte fiscal lanzado por Trump, algunas economías avanzadas como la zona euro y Japón ya han acusado cierta ralentización. Mientras tanto la expansión China se ha moderado. Por si fueran pocos los asuntos en el tintero, el Fondo tendrá también que encarar las críticas estadounidenses al sistema multilateral, que Washington considera inoperante.

Por otro lado, las sombras comienzan a crecer entre las economías emergentes, con varias de ellas mostrando signos de vulnerabilidad ante el progresivo ajuste de las condiciones financieras debido a la subida de tipos de interés en EEUU. por parte de la Reserva Federal (Fed).

El déficil comercial de EEUU aún no toca techo

El déficit comercial de Estados Unidos aumentó por tercer mes consecutivo en agosto y se situó en los 53.200 millones de dólares, lo que supone un incremento del 6,4 % respecto al mes anterior, según ha informado el Departamento de Comercio.

El repunte registrado en el octavo mes del año es inferior al de julio (9,5%) y junio (7,3%), y mantiene al mes de mayo, cuando se produjo un descenso del 6,6%, como el último en el que la balanza comercial estadounidense se anotó un dato positivo. Estos resultados oficiales confirman las expectativas de los analistas, que preveían un déficit en torno a los 53.500 millones de dólares.

El saldo comercial se vio lastrado por la caída en un 0,8% de las exportaciones, que se situaron en los 209.400 millones de dólares, frente al aumento de las importaciones que alcanzaron los 262.700 millones de dólares tras registrar un incremento del 0,6%.

La balanza comercial es una de las principales preocupaciones del presidente de EEUU, Donald Trump, lo que le ha llevado a abrir diversos frentes de negociación con algunos de los principales socios mercantiles de Washington. Al tratarse de los datos del mes de agosto, el informe del Departamento de Comercio no refleja aún el efecto que debería tener en la economía estadounidense la reciente firma del denominado Acuerdo EEUU-México-Canadá (USMCA, por su siglas en inglés), anteriormente conocido como NAFTA, considerado por la Casa Blanca como uno de los grandes logros de la Administración Trump. 

Respecto a China, país con el que Washington se ha enzarzado desde hace meses en una guerra comercial, el déficit estadounidense continuó aumentando hasta alcanzar en agosto los 38.570 millones de dólares frente a los 36.834 anotados el mes anterior. EEUU es el primer socio comercial de China, lo que significa que, con los datos en la mano, la balanza es deficitaria para los estadounidenses, con 375.000 millones de dólares en 2017, una cifra récord que Trump quiere dejar en cero a base sanciones y medidas proteccionistas, que, al menos de momento, no se han dejado notar en las cuentas de Washington.