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Categoría: USD

La Reserva Federal retira liquidez del mercado, provocando ajustes en prácticamente todas las bolsas del mundo

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Si analizamos últimamente la corrección vivida, no obedece a temores en los datos económicos, sino a la escasez de dólares que ha generado la Fed al vender los bonos que tenía en su balance; esto es lo que ha provocado la inestabilidad, pero no debe suponer una señal de alarma, ya que el ciclo económico alcista todavía no ha terminado.

Los osos, los bajistas, según la jerga utilizada en la bolsa de New York han asistido a un banquete durante este mes.  El Dow Jones, que había alcanzado los 26.929 puntos a principios de este mes, cayó la semana pasada hasta los 25.053 puntos, casi un 7% menos.

El gigante asiático, China, está inyectando liquidez al mercado y la Fed podría volver a hacerlo en caso de que lo vea necesario.  Como en todo momento confuso, las preguntas se acumulan en las mesas de negociación, las gestoras de fondos y los hogares. Preguntas frecuentes como: ¿qué pasa?, ¿hacia dónde va el mercado?, ¿se aproxima una recesión?, ¿volvemos al 2007? 

El resto de las bolsas mundiales, desde China hasta Brasil, pasando por Londres, Johannesburgo o Madrid, sufrieron correcciones similares o peores, según los casos. Tanto en Nueva York como en el resto de las plazas bursátiles.  En especial, a los que suponen un mayor riesgo potencial para el inversor: las acciones de empresas pequeñas y los bonos soberanos y corporativos.

Determinados analistas creen que estamos en medio de un mercado bajista en todos los activos globales de riesgo que ha sido causado por un drenaje de liquidez y por haber llegado al pico de crecimiento.  De la  Reserva Federal se cree que no sólo ha situado los tipos de interés en el 2,25% para frenar la economía , con tendencia a seguir subiendo, sino que lleva meses limitando la ingente cantidad de dinero en circulación que inyectó en la economía para superar la gran recesión.   Ha sido decisiva esa enorme masa monetaria para el crecimiento de la economía  y como no de manera indirecta,  para que todo tipo de activos ­financieros disparen su valor.

Por esa razón, su retirada progresiva provoca una masificación tando de acciones como de bonos en los mercados,  y como consecuencia los precios caen desmesuradamentre. La corrección vivida no obedece a razones de solvencia, sino a la escasez de dólares que ha provocado la Fed al vender los bonos que tenía en su balance; esto es un motivo fundamental para entender como un factor clave que ha motivado la inestabilidad.  En cualquier caso no significa que sea una señal de alerta que deba preocuparnos, ya que el ciclo no ha terminado.

En Estados Unidos la subida de tipos ya ha tenido efectos muy reales e importantes: los bonos americanos han disparado su rentabilidad, por lo que cualquiera que emita deuda o la refinancie ahora debe afrontar un mayor coste, la apreciación del dólar ha provocado una repatriación de capitales y ha puesto en verdaderos aprietos a los países emergentes endeudados en la moneda americana y, a pesar del impulso de la reforma fiscal de presidente Donald Trump, las empresas verán aumentar la carga financiera e invertirán y obtendrán menor beneficio.  Todo ello se refleja de igual manera en las cotizaciones.

 Analistas financieros estiman que el problema es estructural, y por eso augura una corrección importante en los mercados. Podría tratarse de una recesión, pero es pronto para decirlo.

Hay quien cree de forma convincente de que los bancos centrales, como el de China, pueden incentivar un volumen considerable de liquidez si el escenario se volviera desfavorable. Descendería la intensidad del ciclo, pero lo positivo es que, con cierta probabilidad se prolongará su duración. Si este panorama se cumpliese, la corrección bursátil podría ser menos dura y aún contaríamos con al menos dos o tres años de expansión antes de que la recesión fuera un hecho.